La Ley de Sociedades de Capital en su artículo 275 establece lo siguiente:

1. En la sociedad de responsabilidad limitada, salvo disposición contraria de los estatutos, la distribución de dividendos a los socios se realizará en proporción a su participación en el capital social.

2. En la sociedad anónima, la distribución de dividendos a las acciones ordinarias se realizará en proporción al capital que hubieran desembolsado.

Dividendos por cabezas

En consecuencia, en las SL es posible alterar el sistema de reparto de dividendos mediante una disposición en los estatutos, haciendo que todos los socios perciban la misma cantidad, es decir, dividiendo los beneficios a partes iguales entre ellos. Éste es el llamado reparto “por cabezas”.

Esto puede interesar cuando la implicación de cada socio en la empresa es total, pero no todos han podido contribuir en la misma medida económicamente. No obstante, hay que tener en cuenta que ello tiene consecuencias, dado que al percibir unos socios una cantidad superior a lo que les correspondería y otros una inferior, en la práctica implica que se produce una donación de esa diferencia de los que cobran menos a los que cobran más.

Por ello, si se decide efectuar un reparto de dividendos por cabezas en una SL, la Dirección General de Tributos considera que la operación debe tributar del siguiente modo:

  • Los dividendos recibidos por cada socio se imputarán a efectos del IRPF conforme a su porcentaje de participación en el capital social, con independencia del acuerdo privado al que hayan llegado para su reparto.

  • Además, todo ello sin perjuicio de los efectos que pudieran derivarse en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en aquellos socios que perciban dividendos superiores a los correspondientes a su porcentaje en el capital social.

 

Participaciones privilegiadas

Otra fórmula sería a través de la creación de participaciones privilegiadas que otorguen a su titular el derecho a detraer un porcentaje de los beneficios para su reparto exclusivo, y que también tenga derecho a cobrar el dividendo ordinario que le corresponda. Este privilegio puede ser útil para compensar el mayor riesgo que asume un socio frente a los demás.

Nuestros asesores estudiarán su caso y le informarán sobre las distintas formas de alterar el reparto de dividendos, ayudándole a diseñar la fórmula que más se ajuste a sus necesidades.

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